
Uno nunca termina de conocer del todo a las persona - me dijo -, ni aún a la más cercanas, padre, madre, hermanos, hermanas, marido, mujer. Siempre hay una zona de cada de uno que permanece a oscuras, alejada por completo de los demas. Una zona de pensamientos, de sentimientos, de actividades, de cualquier cosa. Pero siempre hay un lugar de nosotros en el que no dejamos que entre nadie más. Yo creo que eso es lo que hace a las relaciones con los demás tan interesantes, esa certeza de que, aunque nos lo propongamos, nunca los vamos a conocer del todo.
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